Hace unas semanas en la Escuela Da Vinci hubo un evento acerca de la E3 en el que subimos al escenario distintos periodistas independientes de Argentina: gente como yo que escribe y habla sobre videojuegos.

Fue una linda oportunidad para discutir algunos temas, siempre, por supuesto, aceptando la opinión del público. Pero hay una pregunta que resaltó entre las otras. ¿Qué diferencias hay entre la prensa de hoy en día y la clase de cobertura que existía en los 90?

En el apuro del momento, atinamos a señalar algunos cambios. El impacto que tienen los videos y los podcast ante un texto escrito. La masividad que ahora rodea a la exposición en San Francisco. Todas las posibilidades que se presentan ahora que los desarrolladores se encuentran en todas partes de Latinoamérica. Focos que no son menores, pero que eluden la pregunta real.

Irrompibles 2

Con un poco de reflexión, y sin el calor de las luces sobre el escenario, logro darme cuenta que no se trata de esas diferencias. Lo cierto es que el ambiente ha cambiado mucho, es cierto, pero el foco deberá ubicarse sobre aquellos que componen el entorno.

Los 90 fueron la época en que los grandes medios notaron una presencia emergente de videojuegos. Es por eso que comenzaron a aparecer espacios donde discutir toda esta cultura y donde averiguar las noticias del momento, toda la magia escondida detrás de aquellos juegos de computadora que nosotros tanto disfrutábamos. Apareció la E3, aquella muestra al que cualquier niño ansiaba ir y que todo periodista debía visitar en algún momento.

Pero se trataba de cobertura compuesta por gente que lo tomaba como un trabajo indistinto de cualquier otro. Presentadores profesionales que no sabían mucho sobre videojuegos, y que leían guiones ya armados por gente un poco más familiarizada con el ambiente. Podían estar discutiendo tanto el último juego de Mario como los cambios al índice del arroz. Contenidos absolutamente intercambiables.

Y estos son los medios que recordamos con más cariño. No por estar bien producidos (que muchos lo estaban), sino por el material que discutían: por fin alguien estaba hablando de videojuegos. Había atención a los espacios que eran de nuestro interés.

Nivel X

Hoy en día, sin embargo, la condición es otra. En términos simples, crear un blog nuevo es cuestión de meros clicks, sin mucho problema. Vivimos en un momento donde cualquiera que tenga una opinión puede tener una plataforma donde expresarla. Es precisamente en este marco que se presenta un nuevo movimiento de prensa.

Fanáticos de videojuegos, entusiastas, que tras años de leer y vivir en esa escena comienzan a buscar la forma de plasmarlo en texto o video. Encuentran la necesidad de compartir su pasión con otros, algo que surge desde el cariño y el respeto, y que crece en direcciones más profesionales.

En los 90, aquellos presentadores ya conocían los detalles de su rubro, pero aprendieron acerca de videojuegos a medida que avanzaba el tiempo. Hoy, los fanáticos conocemos el contenido que tanto disfrutamos, mientras que constantemente encontramos mejores formas de presentarlo. Aprendemos a filmar, a producir videos, a trabajar. Incluso aprendemos a escribir, un crecimiento impulsado por el cariño.

Ambos casos sólo logran alcanzar la mitad del camino…

No sirve un medio que sólo pueda hacer la mitad.

Esto no implica que ninguna de las dos corrientes sea superior a la otra. Son movimientos distintos que surgieron como reflejo de una época y de sus oportunidades. Pero ambos casos sólo logran alcanzar la mitad del camino, por lo que cometen el mismo error. No sirve un medio que sólo pueda hacer la mitad.

Necesitamos espacios que sepan de lo que hablan y que lo puedan presentar de la forma correcta. Es algo que hacía falta en esa época y que todavía hace falta. La diferencia es simple: esta vez, nosotros somos el medio. Sabemos cuáles son nuestras debilidades y estamos dispuestos a solucionarlas. Queda en nosotros cumplir con el potencial de nuestras herramientas.

Como prensa, consideramos que los videojuegos (y sus desarrolladores) merecen seguir teniendo un espacio donde puedan recibir el festejo apropiado, y que se nos ha presentado la puerta de abordarlo con respeto y cariño. Atravesarla es cuestión de esfuerzo y aprendizaje. Conociendo la pasión que llevamos dentro, creo que estamos dispuestos al sacrificio.

Gracias, muchacho del público que preguntó desde la oscuridad. Y lamento no haberte dado una mejor respuesta en ese momento.

Author Alejandro
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Categories Industria
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